Cómo transformar el rol de liderazgo con un enfoque práctico, personalizado y alineado a la cultura y desafíos reales de cada organización.
Cada vez más organizaciones reconocen que el liderazgo no se construye desde el deber ser, sino desde la acción concreta.
Desde Consultora BPS, abordamos la capacitación de liderazgo en empresas como un proceso de transformación práctica, que combina autoconocimiento, reflexión grupal y desafíos reales. En esta entrevista, Pablo Grizzuti —socio responsable del programa de liderazgo— explica cómo diseñar un proceso de desarrollo efectivo y qué diferencia a un líder que se anima a actuar de aquel que se queda en la teoría.
¿Qué desafíos enfrentan hoy las empresas al desarrollar líderes?
Muchos líderes llegan a sus roles por trayectoria técnica o por conocimiento funcional, pero no han explorado su estilo natural de liderazgo. Y eso genera una tensión: entre el lugar que ocupan y la forma en que genuinamente se vinculan con los demás. Desde Consultora BPS, consideramos que ese es el punto de partida real. No se trata solo de aprender competencias, sino de alinear el rol con la identidad personal.
¿Cómo abordan ese punto de partida en el programa?
Comenzamos con un assessment conductual. A través de dinámicas grupales y test individuales, trabajamos sobre comportamientos naturales, formas de tomar decisiones y maneras de influir en el entorno. Es un espejo objetivo, que permite poner en palabras cómo actúan y se relacionan los líderes hoy. Desde ahí, cada participante puede empezar a construir una versión más consciente y efectiva de su rol.
¿Ese enfoque se adapta a cada organización?
Sí, completamente. Antes de iniciar el programa, hacemos un análisis de demanda con la empresa. Queremos entender cuál es el reto que tienen en términos de liderazgo: ¿necesitan líderes que influyan más? ¿Que desarrollen equipos? ¿Que gestionen el negocio con otra mirada? También analizamos la cultura organizacional y el contexto del negocio. A partir de ese diagnóstico, diseñamos una intervención a medida.
¿Cómo se equilibra lo personal con lo empresarial en el desarrollo de liderazgo?
Ese equilibrio está en la metodología. Combinamos talleres de distinciones de liderazgo —que van desde lo personal hasta lo estratégico— con espacios de reflexión grupal e intervenciones prácticas. La idea es alternar lo introspectivo con lo cotidiano, para que lo trabajado no quede en una idea linda, sino que se lleve a la acción.
¿Y cómo se baja todo eso a la práctica concreta?
En cada encuentro trabajamos situaciones reales. No hablamos de casos hipotéticos. Hablamos de cómo dar feedback a alguien del equipo, cómo sostener una conversación difícil, cómo influir sin tener autoridad directa. Eso es lo que hace que el aprendizaje se incorpore: cuando lo que se trabaja se prueba, se ajusta y se vuelve parte de la forma de actuar.
¿Qué rol juegan las instancias individuales?
Son clave. A través del mentoring ejecutivo acompañamos desafíos personales concretos. Cada líder trabaja sobre situaciones que ya tiene en su agenda, con planes de acción sostenibles, que se pueden implementar desde el día siguiente.
¿Qué cambios concretos ven en los participantes?
Se ve un cambio claro en el nivel de conciencia. Empiezan a identificar qué cosas les funcionan, qué necesitan ajustar, y cómo eso impacta en sus equipos. También cambia la forma de comunicarse, de tomar decisiones, de gestionar prioridades. Pero lo más potente es cuando conectan con su estilo personal y lideran desde ahí, no desde un modelo ideal.
¿Qué diferencia al programa de capacitación de liderazgo de Consultora BPS?
Que no se queda en la inspiración ni en lo técnico. Es un proceso integrado que genera transformación porque articula diagnóstico, conciencia y acción. La mejora se da en el hacer. Ahí es donde se consolida el cambio de liderazgo.
¿Qué le dirías a una empresa que está evaluando invertir en este tipo de desarrollo?
Que lo vea como una inversión estratégica. Porque cuando el liderazgo mejora, las conversaciones cambian. Y cuando las conversaciones cambian, cambian los resultados. No es un camino teórico. Es un camino práctico, que se empieza a recorrer liderando de otra manera.
¿Hacia dónde creés que evolucionan los programas de liderazgo?
Hacia procesos más humanos, más personalizados y más conectados con la realidad de las organizaciones.
El liderazgo ya no se construye desde el deber ser, sino desde desde la acción auténtica.
