Crecer ordenadamente es un desafío poco común en las PyMEs. Sin embargo, existen herramientas de consultoría que pueden adaptarse al tamaño y a la dinámica de estas empresas sin quitarles flexibilidad ni ampliar innecesariamente la estructura.
Definir roles y responsabilidades
El organigrama es una herramienta clave y totalmente utilizable en las PyMEs. Permite ordenar funciones, clarificar responsabilidades y ajustar tareas. Para llevarlo a la práctica puede requerirse capacitación interna o externa que ayude a desarrollar competencias en el equipo.
Incorporar procesos de planeamiento
Muchas PyMEs carecen de procesos de planeamiento estratégico y operativo. Existen herramientas como el modelo Canvas o los tableros de control que ayudan a planear, priorizar, ejecutar y cerrar los temas abiertos de manera más eficiente.
Crear procesos clave que no existen
En numerosas PyMEs funciones críticas recaen de forma aleatoria en distintos socios. Entre ellas se destacan Recursos Humanos, Planeamiento y Marketing. Asignarlas formalmente a socios o gerentes ya es un avance, y con el tiempo es recomendable capacitarse para profesionalizarlas.
Mejorar los procesos existentes
Es común que los problemas en los procesos se repitan sin solución. Las metodologías de mejora de procesos ayudan a detectar causas, resolverlas y mejorar la eficiencia. Esto impacta directamente en la rentabilidad de la empresa.
Integrar Marketing, Ventas y Publicidad
Muchas veces estos procesos funcionan de manera desintegrada. Las herramientas de planeamiento comercial permiten alinear esfuerzos y generar sinergias que potencian resultados.
Medir la rentabilidad por unidad de negocio
En muchas PyMEs cuentan con la contribución marginal de sus productos, es decir ingresos menos costos de compra de insumos, pero los costos de salarios, logística y otros son asignados en forma general. Esto impide visualizar con claridad el resultado real de cada unidad de negocio. Contar con indicadores precisos evita que negocios rentables financien a otros deficitarios sin que la empresa lo advierta.
Incorporar controles internos y gestión de riesgos
Es poco frecuente que las PyMEs implementen auditoría interna. Sin embargo, incluso con un equipo reducido o con servicios tercerizados, los controles internos son fundamentales para evitar problemas de incumplimiento, multas, fraudes, compras ineficientes o pérdida de imagen.
