¿Por qué fallan tantos procesos de transformación en las organizaciones?

Por Alejandro Oliverio

Muchos procesos de cambio y transformación fracasan en las organizaciones por diversos motivos; Es común escuchar que una nueva tecnología fue una gran inversión pero no logró impacto en el negocio, que procesos de desarrollo de competencias fueron divertidos pero todo sigue igual, que una estrategia fue correctamente planeada pero quedó en el power point o que un procedimiento fue guardado en un cajón pero no fue aplicado.

Una verdadera transformación se logra definiendo mejoras específicas agrupadas en pequeños proyectos de cambio y trabajándose paso a paso en cada área de la organización. Si se piensa el cambio como algo muy grande y de un solo golpe, los riesgos son más grandes, ya que la posibilidad de re-cálculo y ajuste es muy baja. Si se trabaja en forma sostenida y paulatina las posibilidades de éxito se multiplican, ya que el cambio es parte de la cultura y de la rutina operativa diaria. En este concepto se basan las filosofías japonesas de gestión empresarial, en el llamado “Kaizen” o mejora continua que pone mejoras en práctica, las contrasta con la realidad, ajusta y repite el ciclo generando empresas sustentables.

Trabajar el cambio en forma paulatina y continua es una de las variables para lograr la transformación real.

Otra de las variables que influye en lograr una verdadera transformación es el abordaje integral de cada mejora o cambio, considerando todos los siguientes aspectos:

  • la estrategia: debe estar claro qué queremos lograr con ese cambio o mejora, además consensuado con los líderes operativos y bien comunicado.
  • las personas: asignar las mejoras a las personas indicadas (las que conocen el proceso y tienen las competencias requeridas), y lograr su compromiso absoluto, la mejora tiene que ser una iniciativa de ellos.
  • los procesos: cualquier mejora requiere crear o modificar un proceso, la clave es pensar, diseñar y poner en práctica dicho proceso mejorado, la clave es hacer.
  • la tecnología: que constituye las herramientas que gestionan y apalancan el proceso mejorado.

Si el cambio se aborda considerando sólo algunos de los aspectos mencionados, las probabilidades de éxito son más bajas, ya que le faltará algo para convertirse en realidad. Ejemplos fallidos comunes son: una estrategia no consensuada con las personas que la ejecutarán, procedimientos de un proceso inaplicables o tecnología que se usa parcialmente porque no se definió la secuencia del proceso que gestiona.

Lograr la transformación es un gran desafío, que requiere pragmatismo, resiliencia, paciencia, sistematicidad y una mirada integral.

Socio de Consultora BPS, especialista en soluciones para la gestión eficiente de empresas.