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Resolver problemas conversando.

COMO SOMOS RESOLVIENDO PROBLEMAS CONVERSANDO

Recientemente hemos colaborado con la dirección de una empresa Pyme a resolver conflictos entre sus gerentes.

“Soy el único que se preocupa por cobrar y que haya dinero cuando lo necesitan”, me decía, entre enojado y triste el dueño de la Pyme.

“Mis empleados solo se encargan de contarme porque las cosas no suceden o no se hacen, me llena de justificaciones y explicaciones, pero nada avanza”

Por otro lado, un jefe de área me comentaba irritado: “No tenemos recursos”, “las compras llegan tarde, “no hay presupuesto, “.

“El cliente cambia a cada rato, es un XXX” (pongan Uds. lo que quieran)

Y así transcurren los días, las semanas y meses en un intercambio de historias, juicios, justificaciones, psicoanalizando la situación etc. Donde, en vez de encontrar soluciones, cada parte “saca la espada” para defender su posición.

¿Les resulta conocido? ¿Cómo podemos salir de este espiral descendente?

Por lo pronto y para comenzar a desenrollar la madeja los invito a reflexionar sobre los tipos de conversaciones que suelen transcurrir en las empresas.

Conversación tipo 1 – El pantano

En vez de hacernos cargo del problema o situación, lo que hacemos es profundizar en su explicación, en su justificación, en su psicologización. Lo malo de la explicación es que nos deja la conciencia tranquilos, “Listo, ya encontré el motivo”

Buscamos responsables, culpables, y, no satisfechos con encontrarlos, procedemos ahora a emitir juicios contra ellos.

“Porque me pasa esto tan mal ahora. “

“Juan es un XXX, ¿no te parece?”

¿Adonde nos lleva?, generalmente nos deja donde estamos, “empantanados”

Evolución 1 – El pedigüeño

Generamos acciones futuras para hacernos cargo de la situación existente. Su objetivo es lograr que algo pase, es intervenir en el estado actual de las cosas. Cuando entramos en ellas, procuramos cambiar aquello que produce la situación o hacernos cargo de sus consecuencias.

“Necesito x, por eso te pido que me ayudes con YYY”

Acá sirve una herramienta conocida pero poco utilizada, “el pedido”

“Por favor necesito que hagas tal cosa o me des esto otro de esta forma, para tal fecha “

¿Cómo somos pidiendo?

“Dime lo que no pides y te diré dónde te duele”, decía mi abuelita.

Evolución 2- La innovación

Se orienta hacia la acción de especular acerca de “como sería…” y explorar nuevas acciones posibles, nuevas posibilidades que nos lleven más allá de lo que en el momento logramos discurrir.

Esta es una conversación dirigida hacia la expansión de nuestro horizonte de posibilidades.  A salir de la zona de confort y evolucionar. (¿Suena a innovación?)

“Qué tal si hacemos xx, que te parece?,

“Porque no hacemos un brainstorming para ver que sale?”

Algo nuevo ocurre, algo diferente comienza a suceder.

Evolución 3 – De posibles conversaciones:

Ya no se trata de hablar de un tema que nos ocupa sino de hablar de cómo somos comunicándonos.

Sostener una conversación, no acerca de la situación primitiva que está en juego, sino acerca del problema de no ser capaz de abrir o concluir la conversación que, a nuestro juicio, deberíamos sostener.

“Tengo algunas inquietudes, ¿las conversamos?”

“Me cuesta comunicarme con vos, ¿lo hablamos?”

Acá aparece la persona. Sumamente recomendable hablar desde la persona y no desde el personaje o rol.

“Mira cada vez que te pido esto o hablamos de esto yo siento que …”

Importa hablar de lo que nos pasa, con lo que pasa y no de la otra persona, juzgándolo.

Sugiero cambiar el: “Sos un impuntual “, por un : “No llegas a las 9 como acordamos y a mi me pasa que necesito hablar con vos a esa hora. No llegas a la hora acordado y a eso yo lo llamo impuntualidad”

Sugiero cambiar el: “Sos desorganizado”, por un:  “Veo los papeles fuera de lugar en tu escritorio y cada vez que te pido algo no lo encontrás o lo confudís con otra cosa a mí me molesta no poder confiar en que entregues en tiempo o forma

Sugiero cambiar el: “El informe es malo”, por un: “en los informes necesito un índice, titulo, menos letras y más gráficos”

Resumiendo. Es muy potente comenzar a conversar, con la mejor conversación posible que tengamos a mano y hablar de lo que nos pasa a nosotros con lo que pasa. Vale la pena el intento, ¿te parece?

Pablo Grizzuti – Socio de BPS

https://www.bpsolutions.com.ar/coaching-ejecutivo-y-de-equipos/

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